Un día de estos me voy a poner a guardar los restos de todo lo que fumo. Así por algunos meses, hasta que sea diciembre, entonces tomaré un par o diez de esas canastas que abundan por aquellas fechas. Con un cuchillo romperé las bolsas de cenizas después de permanecer olvidadas algunos meses en el rincón mas insalubre de mi entorno. Obvio, con eso se llenan las canastas. Encima de este árido colchón iría cualquier muñeca con facha de bebé, mientras mas tuerta y roída mejor, envuelta con ternura en la mas fina de mis jergas.
Todo este circo podría quedarse como un vistoso centro de mesa. Pero me parece mejor salir con mis canastas la madrugada del 24 y ofrendárselo a un par o diez de esas iglesias que abundan por todos lados. Con una persona, un pobre vago despistado que se saque de pedo monumentalmente por cada llisusonashes me daría por bien servido pero nunca lo sabré de cierto, pienso quedarme esperando por días a captar algún rumor relacionado, especulando. Demasiado rodeo para que todo inicie y termine en fantasía.
Pude haber sido un gran sacerdote.